Viento
Viento, cuéntame qué es de la vida de ella,
Por dónde se esconde, la mas hermosa princesa.
Pues hace tanto, que no veo en el cielo; su estrella.
Y de los pasos que un día seguí, ya nada queda.
Quiero que le lleves en tu paso, este corto poema,
Recordándole que sigue vivo, aquel que la espera.
Y aunque los meses pasaron, no he dejado de quererla,
Por lo que aún abrigo la esperanza de volver a verla.
Y dile también, que moribundo y demacrado sobrevivo,
Que destinado a morir, desde una pocilga le escribo,
Que la enfermedad que llevo, es mas temida que el sida,
Que solo ella es la cura para mis taciturnos días.
Y por último, dile al oído, que todavía la amo,
Que recuerdo el pasado de aquellos días abrazados,
Que me devuelva el amor que hoy lo tiene secuestrado,
Y las ganas de sonreir, que se han ido alejando.
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