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Mostrando las entradas de 2018

Arrepentido de Todo Menos de Amarte

Muchas veces he olvidado decirte que te amo, y otras, el orgullo me ha impedido demostrarlo. Muchas veces he jugado a ser mago, desapareciendo sin decirte dónde me oculto. Muchas veces la rutina no ha estado de mi lado, y convertí el mejor día en el más odiado. He sido terco, sin pensarlo, y en lugar de darte amor, terminé hiriéndote. Tantas veces no valoré tu presencia que ahora, en mi soledad, te extraño. Y hay un viento frío, como asesino en mi cama, que duerme conmigo y me enfría el alma. He sido tantas veces un maniquí con impulsos, olvidando ser humano, perdido, sin rumbo. He sido el peor de los estúpidos, hasta odiarme a mí mismo en silencio. Tantas veces mis gritos y mis silencios te hirieron, que hoy me siento el más cruel de los culpables. Y aunque a veces creo no haber sido yo, sino la estupidez dominando mis sentidos… hoy que siento que vuelvo a ser yo, puedo decirlo con claridad: de todo estoy arrepentido, menos de haberte amado ni de haberme sentid...
“Mi presente se resume en lo que fui, en mi miedo a la oscuridad, en mis alegrías inventadas, en la soledad que se enamoró de mí, o yo de ella, no lo sé, en el aroma de lo que ya no está pero acaricia; en los besos infieles que repartí con la almohada, en un ser que tiene tantos nombres a la vez que rima con él, con ella, y también con ayer”

Maldito deja Vú

El día que Joaquín cumplió ocho años, su deseo fue breve y silencioso: paz familiar. No lo pronunció en voz alta. Lo pensó con la misma cautela con la que se pide algo frágil, como si temiera que el aire pudiera romperlo. Su único sueño era ser el niño más feliz del planeta, aunque para entonces su sonrisa ya tenía huecos: los dientes de leche caídos dejaban espacios que lo hacían parecer una computadora con teclas ausentes. A él no le importaba. Tenía una madurez precoz para soportar bromas y una paciencia impropia de su edad. Su mundo no estaba poblado de superhéroes. En casa no había espacio para seres invencibles: los problemas ocupaban cada rincón. Martha, su madre, llevaba el cansancio cosido a la voz y lo descargaba sobre Leonardo, su padre, reclamándole una economía miserable. Leonardo, por su parte, salía cada día en busca de algún trabajo de albañil que permitiera estirar la semana. El conflicto comenzaba cuando regresaba con las manos vacías. Martha lo esperaba con repr...

Dedicatoria

A Dios A ella, A él; A cada molécula y átomo que formó parte de los ciclos que hicieron lo que hoy tiene nombre y apellido, Y que se esconde detrás de éstas letras, Como un niño travieso que juega a ser el héroe                                                                                                                                                                                  de su propia historia. 

Mi Insomnio lleva tu nombre

El insomnio no me deja dormir. Doy vueltas en la cama. Prendo la TV, hago zapping… no encuentro nada. La apago. Pienso en ti. En tu silueta dibujada en el lado derecho de mi cama. Y te imagino pidiéndome que te ayude a desvestirte, que te abrace antes de dormir. Una lágrima tras otra humedecen mis ojos. No puedo evitarlo. Es otra noche sin ti, y mi alma lo sabe; mi cuerpo lo confirma cuando el frío de la noche lo roza. No es suficiente verte solo un par de horas al día, para luego despedirnos y volver a mi rutina vacía… sin tu presencia. “¿Qué puedo hacer conmigo?” me pregunto. Si estaba tan acostumbrado a llenar mi soledad de ti, de tu sonrisa. Ahora que te fuiste con tus cosas, no puedo sostenerme ni a mí mismo. Mis culpas y mis pensamientos están destruyendo mis noches. Te amo —te digo mirando el espacio intacto que solías ocupar—. Y hablo como un niño, como te gustaba. Pero es inútil. No estás. No me escuchas. Soy un manojo de lágrimas que se ahoga abrazando lo poco que qu...

Habitar el dolor

La mejor de las curas, en tiempos donde las cicatrices se rehúsan a atenuarse, es aprender a habitar el dolor que deja el recuerdo de quien lo provocó. Solo si se aprende a convivir con el dolor, se aprende también a comprender la vida en su totalidad. Porque venimos al mundo causando dolor a quienes más nos aman, y nos vamos dejando el mismo eco suspendido en quienes quedan. El dolor es tan nutritivo como la alegría repentina. El dolor es tan instructivo, si uno aprende a mirarlo más allá de su apariencia inmediata. El dolor existe para recordarnos que nada es permanente, que cuanto más nos aferramos a algo, más larga se vuelve su factura. Y un día, cuando las lágrimas ya no encuentren cauce, quizá nos encontremos, al borde del camino, con una sonrisa inesperada que nos diga: “Valió la pena sufrir, gritar y morder en silencio el dolor.” Porque se aprende más en carne propia que a través de las experiencias ajenas. Solo acariciando el dolor podemos aprender a valorar ...

Transeúnte del exilio

Cuando vuelves del exilio, la única alternativa que te queda es merodear por los rincones de lo poco que quedó de ti un día anterior. Es como caminar en círculos, sin saber si al final tu camino será incierto o si tus pasos te llevarán al puerto que tanto esperas, ese que nunca termina de asomarse a la vuelta de la esquina. Solo te quedas en alerta, como un perro esperando las migajas de cualquier transeúnte. Y ves pasar el mundo, la gente, sus problemas, sus afanes… y te sientes minúsculo ante el peso de todo lo que te absorbe. Como si fueras apenas un punto más en la ecuación del universo, un punto con vida, cargando culpas pasadas y ausencias de quienes ya no volverán, y cuyos recuerdos te persiguen como un pulso constante dentro del pecho. Cuando vuelves del exilio, después de haberte desenamorado tantas veces de ti mismo, te das cuenta de que, por más que te odies, tú —con tus creencias, tus miedos y ese enjambre de pretextos que te habita— eres lo único que realme...

¿Cómo No Amarte?

¿Cómo no voy a amarte si todo en mí sabe cuando no estás? Hasta el punto de enfermarme el mismo día en que te fuiste. ¿Cómo no amarte si mis ojos están cansados de ver el universo entero vacío sin ti? Hasta el punto de que mis pies se niegan a avanzar si no es hacia donde estás tú, y mi respiración se agita, porque ya no respira tu mismo aire. ¿Cómo no amarte, si el único pretexto que conoce mi felicidad tiene tu color? Si la única forma que reconocen mis recuerdos es tu silueta y la mía entrelazadas en un abrazo eterno, como esas despedidas que no terminan en los aeropuertos? ¿Cómo no voy a amarte si mis letras se mueren por ser acariciadas por tu mirada, para que entiendas que cada una de ellas nace por ti y para ti? ¿Cómo no amarte si eres lo mejor que el amor —a veces tan ingrato— puso en mi camino? Incluso tus defectos le dan sabor a lo que, sin ti, sería una vida insípida. ¿Cómo no amarte si mi soledad agradece tu compañía cada día? Si desde que llegaste hay más lá...

Posdata (letras para quemar)

Me hace daño verte desangrarte y no poder estar ahí para curarnos las heridas. Me duele pensar que te hundes en el mismo pozo del que antes intentaba rescatarte. Me duele saber que mis letras, mi ternura y mis canciones no han sido suficientes para hacerte reaccionar y recordarte quién eres. Y duele aún más verte abrazar el barro como si en él me encontraras a mí. Solo quise ser quien consuele tu alma herida, quien acompañe tu soledad, quien envenene tus fantasmas y queme tus miedos… pero no lo entendiste, o no quisiste entenderlo. Dime… ¿qué juegas conmigo? Me matas, me revives y me vuelves a matar. Y yo, perdido de amor por ti, te escribo aun sabiendo que no entiendes mi forma de amar ni lo que intento decir. Si pudiera ser mago, desaparecería para siempre, porque duele vivir cuando se siente que se muere en cada respiro. Porque duele existir, pero solo para tus olvidos. ¿Acaso ya no recuerdas nuestras miradas? Nuestras horas escapando de la miseria de una sociedad q...

La Geografía de Tu Amor

Quiero tenerte a mi lado, cuidarte los pasos, y encontrar en tus huellas la geografía de mi destino. Quiero perder la conciencia entre tu risa y la mía, como si el tiempo dejara de tener nombre cuando estamos juntos. No quiero ofrecerte una estrella, porque lo imposible no se promete ni se regala. Prefiero ofrecerte el fuego de esta hoguera que enciendes con tu mirada silenciosa, y con este amor nuestro, que no conoce fronteras.

Te Invento en Mi Mente

No importa de qué te disfraces para los demás, yo siempre te veré como me enseñaste a verte: con una ternura invisible para los ojos ajenos, con esa mirada tuya, enredadera silenciosa que, tarde o temprano, cerca o lejos, termina atrapándome. Con la calidez de un fuego que quema impurezas y hace que todo, incluso lo imperfecto, valga la pena. Con la dosis exacta de imperfección para convivir en paz con mis propios defectos. No importa si hoy o mañana jugamos a ser extraños entre nosotros, nuestras almas ya se conocen como se reconoce el sol en la soledad o la rutina en el mundo. Y aunque yo abra los ojos cada día para seguir respirando, y tú cierres los tuyos por el peso de la noche, ambos, desde distintos lugares, seguimos dibujándonos: yo en mis pensamientos, tú en tus sueños. No importa si estás aquí o allá, si estás en mí o sin mí… yo nunca estaré del todo sin ti. No importa la distancia, ni los kilómetros que nos separen; la mente aprende a jugar con la realid...