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Mostrando las entradas de 2021

Sin escusas, sin miedos, sin mí

Ahora que estoy desnudo frente a ti —sin excusas, sin pretextos, sin muros que amortigüen mi verdad— entiendo que el futuro ya no intimida. Camino descalzo y el suelo no hiere, porque tu presencia ha aprendido a volver amable incluso lo incierto. Ahora que contigo dejé de temerle a las alturas, sé que puedo soltarme dentro de tus ojos como quien se arroja a un lugar que reconoce. Ahí no soy extranjero: mi nombre no necesita traducción y mi silencio también es bienvenido. Ahora que eres copropietaria de mis palabras y heredera legítima de mis pausas, comprendes lo que intento decir cuando te confieso que el huracán que me habita gira según tu centro. Como el cíclope que confía toda su visión a la fragilidad de un solo ojo, así dependo de ti para mirar sin perderme. Ahora que envié de vacaciones a mi ego imprudente, puedo tropezar conmigo mismo sin arrastrar culpas antiguas. Ahora que mi idea de “para siempre” lleva tu nombre adherido como una señal imborrable, aprendo a jugar a la liber...

El principio del fin

  Ella estaba tan sola como yo. Tenía gente cerca —a un par de metros apenas—: madre, padre, tías, nombres disponibles. Pero, como yo, no tenía a quién abrazar. Nadie que le dijera “cuídate” con la tibieza del compromiso; nadie que le ofreciera un “cuenta conmigo” que no venciera al amanecer. Eso me empujó a aferrarme a ella. Y a ella la empujó a aferrarse a mí. No sé en qué momento llegamos tan lejos. Éramos agua y aceite, sí, pero aun así avanzamos hasta donde nos correspondía, solo para descubrir que no todo lo que uno sostiene le pertenece, por más que el apego se disfrace de destino. La última vez que la vi fue cuando cerró sus maletas y abandonó el cuarto donde intentamos ser hogar. Estaba cansada de alguien como yo: emocionalmente inseguro, inconstante, demasiado blando para su carácter firme; a ratos frío, a ratos manipulador. Yo, en cambio, venía de un mundo de caricias y palabras suaves. Me encontré de pronto frente a un iceberg. Hermoso, sí. Delgado, aparente...