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Mostrando las entradas de noviembre, 2018

Arrepentido de Todo Menos de Amarte

Muchas veces he olvidado decirte que te amo, y otras, el orgullo me ha impedido demostrarlo. Muchas veces he jugado a ser mago, desapareciendo sin decirte dónde me oculto. Muchas veces la rutina no ha estado de mi lado, y convertí el mejor día en el más odiado. He sido terco, sin pensarlo, y en lugar de darte amor, terminé hiriéndote. Tantas veces no valoré tu presencia que ahora, en mi soledad, te extraño. Y hay un viento frío, como asesino en mi cama, que duerme conmigo y me enfría el alma. He sido tantas veces un maniquí con impulsos, olvidando ser humano, perdido, sin rumbo. He sido el peor de los estúpidos, hasta odiarme a mí mismo en silencio. Tantas veces mis gritos y mis silencios te hirieron, que hoy me siento el más cruel de los culpables. Y aunque a veces creo no haber sido yo, sino la estupidez dominando mis sentidos… hoy que siento que vuelvo a ser yo, puedo decirlo con claridad: de todo estoy arrepentido, menos de haberte amado ni de haberme sentid...
“Mi presente se resume en lo que fui, en mi miedo a la oscuridad, en mis alegrías inventadas, en la soledad que se enamoró de mí, o yo de ella, no lo sé, en el aroma de lo que ya no está pero acaricia; en los besos infieles que repartí con la almohada, en un ser que tiene tantos nombres a la vez que rima con él, con ella, y también con ayer”

Maldito deja Vú

El día que Joaquín cumplió ocho años, su deseo fue breve y silencioso: paz familiar. No lo pronunció en voz alta. Lo pensó con la misma cautela con la que se pide algo frágil, como si temiera que el aire pudiera romperlo. Su único sueño era ser el niño más feliz del planeta, aunque para entonces su sonrisa ya tenía huecos: los dientes de leche caídos dejaban espacios que lo hacían parecer una computadora con teclas ausentes. A él no le importaba. Tenía una madurez precoz para soportar bromas y una paciencia impropia de su edad. Su mundo no estaba poblado de superhéroes. En casa no había espacio para seres invencibles: los problemas ocupaban cada rincón. Martha, su madre, llevaba el cansancio cosido a la voz y lo descargaba sobre Leonardo, su padre, reclamándole una economía miserable. Leonardo, por su parte, salía cada día en busca de algún trabajo de albañil que permitiera estirar la semana. El conflicto comenzaba cuando regresaba con las manos vacías. Martha lo esperaba con repr...

Dedicatoria

A Dios A ella, A él; A cada molécula y átomo que formó parte de los ciclos que hicieron lo que hoy tiene nombre y apellido, Y que se esconde detrás de éstas letras, Como un niño travieso que juega a ser el héroe                                                                                                                                                                                  de su propia historia.