Me vuelvo viejo
Me vuelvo viejo... Ya no quiero canciones, ni primavera, ni oraciones; quiero un silencio, para este viejo que pierde el tacto de escribir versos, que se hace sordo de tanto oír, y que divaga por no quererse asumir. Quiero una carroza sin flores, quiero un sueño desahuciado, un ángel negro para mi muerte, una lágrima sepultada e inerte. Quiero que me absorba la tierra y renacer en su algorítmica dureza; como un árbol de peral, que, a finales de otoño, su fruto traerá.