Te Invento en Mi Mente
No importa de qué te disfraces para los demás, yo siempre te veré como me enseñaste a verte: con una ternura invisible para los ojos ajenos, con esa mirada tuya, enredadera silenciosa que, tarde o temprano, cerca o lejos, termina atrapándome. Con la calidez de un fuego que quema impurezas y hace que todo, incluso lo imperfecto, valga la pena. Con la dosis exacta de imperfección para convivir en paz con mis propios defectos. No importa si hoy o mañana jugamos a ser extraños entre nosotros, nuestras almas ya se conocen como se reconoce el sol en la soledad o la rutina en el mundo. Y aunque yo abra los ojos cada día para seguir respirando, y tú cierres los tuyos por el peso de la noche, ambos, desde distintos lugares, seguimos dibujándonos: yo en mis pensamientos, tú en tus sueños. No importa si estás aquí o allá, si estás en mí o sin mí… yo nunca estaré del todo sin ti. No importa la distancia, ni los kilómetros que nos separen; la mente aprende a jugar con la realid...