Soy de ella
Sí, soy de ella. De ella que no existe del todo, pero aun así enamora. De ella que amanece vestida en otros cuerpos, como si jugara a esconderse detrás de cada aurora. De ella que regresa en silencios que nunca descansan. Sí, soy de ella, porque de alguna forma también me pertenece, aunque jamás lo sepa. Aunque juegue a volverse invisible. Aunque a veces parezca otra cosa. Aunque incluso ella deje de ser ella. Soy de ella, como la soledad pertenece a la ausencia. Sí, soy de ella: ceniza de estrella, promesa aplazada, mi refugio y mi condena. Soy de ella… solo de ella, de esa que nunca termina de quedarse y aun así siempre vuelve. Soy de ella que se llama libertad.