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Mostrando las entradas de 2020

Soy de ella

Sí, soy de ella. De ella que no existe del todo, pero aun así enamora. De ella que amanece vestida en otros cuerpos, como si jugara a esconderse detrás de cada aurora. De ella que regresa en silencios que nunca descansan. Sí, soy de ella, porque de alguna forma también me pertenece, aunque jamás lo sepa. Aunque juegue a volverse invisible. Aunque a veces parezca otra cosa. Aunque incluso ella deje de ser ella. Soy de ella, como la soledad pertenece a la ausencia. Sí, soy de ella: ceniza de estrella, promesa aplazada, mi refugio y mi condena. Soy de ella… solo de ella, de esa que nunca termina de quedarse y aun así siempre vuelve. Soy de ella que se llama libertad.

Sueños extraños pt 2 Abducido

Mi nombre es Andy Ventura Sánchez y tengo 30 años. Vivo en Villa El Salvador, Lima, Perú, a espaldas de la playa Conchán, aproximadamente a quinientos metros de la falda del cerro. Hoy tuve una experiencia que me ha dejado profundamente pensativo. Últimamente estoy soñando cosas muy extrañas. Lo más inquietante es que, al despertar, no se sienten como sueños, sino como si fueran recuerdos. Recuerdos de algo que realmente viví. Hoy me dormí alrededor de las doce de la madrugada. Solo recuerdo que, antes de que comenzara el sueño, un sonido agudo entró en mis oídos. Era como un leve zumbido que poco a poco fue haciéndose más intenso. Entonces sentí que me elevaba. No sentía que se elevara mi cuerpo, sino algo dentro de mí. Como si mi espíritu estuviera ascendiendo mientras mi cuerpo permanecía abajo. El sonido continuaba y, a medida que me elevaba, comenzó a parecerse al sonido que uno imagina cuando algo atraviesa el espacio a gran velocidad. Después apareció una imagen en mi mente. Es...

Sueños extraños pt 1 Alma gemela

Miércoles 24 de Junio 2020 Hoy me levanté con la sensación de haber recordado algo que había vivido, pero que llevaba mucho tiempo sin recordar. Me encontraba en un lugar que no conocía. Parecía un refugio para personas durante una guerra. Sin embargo, yo estaba en otro cuerpo. Era diferente, extraño, pero, aun así, sabía que era yo. Me reconocía. A mi lado estaba Dana, mi pareja, aunque en el cuerpo de otra mujer. Su figura era distinta, pero su mirada no. Esa mirada la reconocí de inmediato. El recuerdo se vuelve difuso a partir de ahí. Solo sé que, en aquel sueño que estaba viviendo, llegué a morir antes que ella. Después de mi muerte fui llevado a un lugar donde había seres celestiales que enseñaban y preparaban a otras personas que también habían muerto. Y yo estaba allí, pensativo, en medio de una paz que no había conocido jamás. Desde aquel lugar podía percibir a mi pareja. Sentía que, desde el día en que yo había muerto, la tristeza la consumía. Hasta que, finalmente, ella tamb...

El mar

Soy el mar, y el destino es ese viento inevitable que agita mis olas y arrastra todo a su paso. Soy el mar que a veces, en calma, acaricia las rocas… y otras veces las golpea con furia hasta hacerlas cantar. Soy el mar que parece infinito, como la soledad; pero que, igual que ella, también sabe llorar. Soy ese mar que guarda en sus profundidades criaturas que nadie alcanza a ver desde la superficie, igual que el alma, escondida dentro de este cuerpo que apenas la contiene. El mar es el espejo de mi alma: guardián silencioso de mis secretos, cómplice de sueños a la deriva y de sonrisas perdidas que todavía naufragan entre sus olas.

Me vuelvo viejo

Me vuelvo viejo... Ya no quiero canciones, ni primavera, ni oraciones; quiero un silencio, para este viejo que pierde el tacto de escribir versos, que se hace sordo de tanto oír, y que divaga por no quererse asumir. Quiero una carroza sin flores, quiero un sueño desahuciado, un ángel negro para mi muerte, una lágrima sepultada e inerte. Quiero que me absorba la tierra y renacer en su algorítmica dureza; como un árbol de peral, que, a finales de otoño, su fruto traerá.

Tu reflejo

Allí estoy... Mírame Tus ojos son mi reflejo Allí estoy... Abrázame Tu cuerpo forma mi cuerpo. Allí estoy... absorto contigo, como huella dactilar. Allí estoy... en ti, en todo. Mientras extrañas el universo de mi azar. Allí estoy, y tú estás aquí, porque te cargo en mis sueños, Porque te invoco en mis silencios, Porque mi alma es tan solo un perfil de tu reflejo.

Big Bang

Golpeas fuerte, como una caricia inesperada. Golpeas siempre, como moléculas expandiéndose dentro de mi alma. Golpeas incluso desde la distancia, como ese zumbido persistente que se instala lentamente en mis oídos hasta volverse imposible de ignorar. Golpeas… y estallas, como un magnífico Big Bang, y sin siquiera sospecharlo, vas sembrando vida en cada impacto. Te expandes como una onda infinita, hecha de partículas dispersas de todo aquello que te convierte en ti. Y ahí estás, siendo únicamente tú, irrepetible, quedándote en mi mirada como tinta imposible de borrar.

Boceto de tuyo

Te dibujé en mi alma mucho antes de verte, como se dibujan en el vientre del destino las líneas invisibles que luego llevamos en las palmas. Te dibujé así: arrancándome por instantes de la realidad, llenando de color mis días grises con el azul sereno de tu mirada. Te dibujé caminando a mi lado, sobre el lienzo incierto de un futuro compartido. Y hasta imaginé tu cintura hecha exactamente a la medida de mis brazos, para que al abrazarnos dejáramos de ser dos cuerpos y nos volviéramos un solo latido.

Mi casa y tú

Entró sigilosamente en la casa deshabitada, cuando el polvo ya parecía parte de las paredes y los silencios pesaban más que los muebles vacíos. Había ruidos afuera: autos, perros, voces perdidas en la madrugada. Pero dentro… dentro habitaba otro tipo de ruido: ese que hace la conciencia cuando no encuentra descanso. La casa olía a abandono. A humedad antigua. A despedidas. Las grietas parecían abiertas desde hacía años, como heridas que nadie quiso volver a tocar. Y aun así, entró. No con intención de saquearla; ya no quedaba nada valioso por llevarse. Otros habían pasado antes, arrasándolo todo. Solo quedaban restos: polvo, humo viejo y esa sensación amarga de los lugares donde alguna vez hubo vida. La observó en silencio, casi con tristeza, como quien encuentra algo roto y aun así no puede dejar de verlo hermoso. Y en vez de contar los daños, decidió quedarse. Entonces empezó lo imposible. Sacudió el polvo con una delicadeza extraña, ...

Que falte todo

Que me falte el aire, que el sol se apague y el tiempo olvide seguir avanzando. Que desaparezcan los relojes, que me abandone el sueño, incluso Dios, si así lo quiere el destino. Que las risas se extingan y la vida se cubra de desilusión. Que el mundo se derrumbe en diez mil pedazos… pero que no me faltes tú. Porque aprendí a sentirme completo solo estando a tu lado, y desde entonces no conozco otra forma de sobrevivir. Que falte la luna, que se apaguen las canciones, menos la calma que nace de tu inspiración. Menos tus labios, capaces de crear universos enteros con apenas pronunciar mi nombre.