Una parte de mí
Alguien tiene una parte de mí que jamás volverá. Alguien supo quedársela con la paciencia silenciosa de la garúa que lo empapa todo, con una ternura suave como la seda, capaz de comprender incluso aquello que ni yo sabía explicar de mis defectos. Alguien tocó mis heridas con la delicadeza con la que se sostiene el cristal roto cuando aún existe la esperanza de repararlo. Alguien tomó la palabra “amor” y la bautizó con su propio nombre. Y aunque esa parte de mí ya no me pertenece, nunca he querido recuperarla. Porque ese alguien… eres tú.