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Una parte de mí

Alguien tiene una parte de mí que jamás volverá. Alguien supo quedársela con la paciencia silenciosa de la garúa que lo empapa todo, con una ternura suave como la seda, capaz de comprender incluso aquello que ni yo sabía explicar de mis defectos. Alguien tocó mis heridas con la delicadeza con la que se sostiene el cristal roto cuando aún existe la esperanza de repararlo. Alguien tomó la palabra “amor” y la bautizó con su propio nombre. Y aunque esa parte de mí ya no me pertenece, nunca he querido recuperarla. Porque ese alguien… eres tú.

La cuenca

Antes de ti, creo que mi alma dormía en el silente ruido de un ayer estéril, que, mientras te esperaba, fue gastando besos y veranos que hoy me destierran como un sueño cansado de sufrir. Y te vestí en mi mente antes de que aparecieras, con besos infinitos y caricias que parecían mariposas. Te perfumé de futuro, como una profecía que apenas asoma su destino a pasos largos. Mientras tanto, aprendía a engañar a la herida con alegrías prestadas, con sonrisas que no eran mías, hasta que apareció tu alma cargando entre sus brazos la forma más pura de felicidad. Y hoy eres la cuenca madre de todas las fantasías que mis años habían dejado en silencio. Y, sin embargo, no entiendes que todo cobró sentido por ti, incluso lo más amargo que tuve que beber. Y aun así, te vuelves imprecisa en mi presente, escapando de las huellas de mis dedos que todavía insisten en encontrarte.

Enamorado de ti

Mis ojos. Mis manos. Mi cuerpo entero. Mi voz y mis silencios. Mis miedos más ocultos y las pocas certezas que me quedan. Mi presente contigo, y ese futuro que empieza a insinuarse a la vuelta de la esquina. Mi soledad, que aprendió a disminuir Mi orgullo remendado. Mi curiosidad diaria. Mi pasión desordenada. Mi tristeza llena de fantasmas que desaparecen cuando sonríes. Mis sueños cuando no estás. Mis deseos más secretos. Los nervios absurdos del primer beso. Mi sombra, acostumbrándose a la tuya. Y hasta todo aquello que nunca encontré la manera de decir… está perdidamente enamorado de ti.

Te elijo

Si la vida es elegir, te elijo. Porque mis decisiones antes de ti me arrastraron, me escupieron y me dejaron de rodillas. Y aun así, entre todo lo que pudo salir mal, tú apareces como la certeza más limpia en medio de tanta incertidumbre respirando. Te elijo sin pensarlo, porque tu mirada me dice en silencio que ahí estaría a salvo, como un ave que por fin encuentra su nido después de deambular demasiado lejos del cielo. Y te elijo, porque en tus brazos se desarma el pasado, y con él, los fantasmas de mis malas decisiones tomadas con prisa, obedeciendo a todo menos a la razón. Hoy te elijo con la mente más serena… y el corazón ardiendo de amor. Si la vida es elegir, te elijo porque contigo se ordenan mis preguntas, como si en otra vida fuimos dos imanes rodando entre piedras, charcos y polvo, hasta encontrarnos sin entender cómo. Te elijo porque quiero una vida con tu luz infinita disolviendo mis sombras, hasta volverlas irrelevantes. Te elijo porque dejé de buscar...

Te quiero

Te quiero con tus certezas y tus miedos Con tu razón enamorando mis locuras Te quiero como quieren las estrellas al cielo A la luz del mediodía o estando a oscuras. Te quiero con y sin ningún pretexto Te quiero porque haces de mi mundo  un mejor universo Te quiero y es un te quiero sincero Un te quiero remedio para tus noches de lamentos. Te quiero y aunque suene fácil decirlo Es mas fácil sentirlo, cuando se trata de ti. Te quiero con tus días y tus sueños Con tu ternura empapando mis silencios. Te quiero porque eres lo único que hoy quiero Sin importar si afuera sale el sol o anda nublado el cielo. Nada puede describir lo que ahora siento; Por eso quise resumirlo en un TE QUIERO.

Esta tarde

Esta tarde melancólica me resumo en tus ojos, como agua de cuenca que vuelve al lugar donde nace el río. Esta tarde cualquiera dejo atrás el sollozo y arrojo mi ancla en tu continente, que terminó siendo también el mío. Esta tarde te pienso con una intensidad que asusta. Me inquieta la manera en que te instalas en mis pensamientos, como si siempre hubieras vivido ahí, esperando apenas el momento exacto para aparecer. Y me pregunto en qué instante ocurrió el cambio: cuándo dejaste de ser alguien pasajero para convertirte en todo. Desde el pretexto escondido en una melodía, hasta la razón secreta de esta felicidad que a veces roza la locura. Porque vienes de ti. De ti, que merodeas constantemente mi cabeza sin pedir permiso, creando esta sed insaciable que se alimenta de tu imagen incrustada en mi memoria, de tus manos inventando calma sobre mi cuerpo, de la forma en que el amor parece posible cuando me miras. Y entonces comprendo que hay tardes que no vuelven ...

Milagro, Felicidad y Verdad

Milagro… milagro es ver cómo mi orgullo se desvanece frente a tu ternura, cómo tu calma logra aquietar la ansiedad que a veces me desborda, y cómo has convertido mi rutina en una pequeña locura necesaria, inyectando luz en mis noches más opacas. Felicidad… felicidad es encontrarme en tus ojos cuando me siento perdido, es resumir el mundo entero en tus abrazos amplios y tibios, donde todo lo bueno parece convivir en paz, y donde por fin soy yo, sin máscaras ni excusas. Verdad… verdad es lo que provocas sin necesidad de explicaciones, es ese deseo de guardarte en un lugar seguro dentro de mí, donde nada te alcance ni te aleje, y sigas llenando de color mis días que antes eran sombra y silencio.

Silencio para Tu Voz

Que se calle el ruido de la ciudad, que el silencio no interrumpa este instante, porque quiero oír tu susurro al respirar inyectando alegrías sin hacer preguntas. Que se apaguen las luces del mundo, que el sol se detenga por un segundo, y que los faroles de las avenidas taciturnas se inclinen ante la luz de tu mirada, que deslumbra. Que los adoquines no rocen tus pasos al andar, que ni la arena del mar se atreva a acariciar tu sombra. Que tu espejo no se enamore de tu reflejo, que la almohada no bese tu boca ni robe tus sueños. Déjame ser yo el dueño de tus suspiros cotidianos, déjame ser el adoquín que acompañe cada uno de tus pasos. Permite que tu reflejo se impregne en mi mirada, y que yo pueda ser la almohada donde tu boca, por fin, descanse enamorada.

Maldito don

Malditas letras que me desnudan sin permiso, que me elevan para luego arrojarme al abismo. Maldita costumbre de escribirle al pasado, como si las palabras tuvieran el don de revivir lo sepultado.   Maldita poesía, que seduce incluso cuando estoy cansado. Malditos recuerdos que regresan justo cuando el alma intenta descansar.   Maldito este don de convertir el dolor en tinta y la tinta en refugio.   Porque mientras más escribo, menos me entiendo; mientras más heridas, más agridulce se vuelve el verso.   Maldito don de letras, que aprendió a llorar y terminó rimando conmigo.

Volver al inicio

No quiero pensar. Ni escribir. Ni recordar demasiado quién fui. Quiero volver al inicio, al instante exacto donde todavía podía elegir distinto. Estoy cansado de despertar sin encontrarle sentido a la rutina. Cansado de haber llegado a lugares donde jamás imaginé caer. Quiero irme lejos. Tan lejos que la razón no consiga alcanzarme. Perderme en caminos desconocidos, hasta reencontrarme convertido en alguien más cercano a quien soñé ser. No quiero fingir felicidad solo para parecer entero. Quiero una libertad real, de esas que nacen cuando uno deja de mentirse. Y volver a naufragar en el azar, para recordar que caer, romperse y llorar también forman parte de vivir.