Simplemente klaudia
Mujer de ojos marrones y labios carmín,
De piel oscura como el ferviente ocaso,
Mujer que invisible te haces,
para lograr descubrir,
Mi amor que se sumerge en el río de un abrazo.
Mujer delgada como pluma de poeta,
siempre dócil y elegante, mi pequeña doncella.
Mujer fortuita que duermes en mis sueños impacientes,
Coqueteando y divagando con mi insoportable presente.
Mujer de nombre divino y humano,
Que conviertes lo de siempre en impensado.
Mujer firme como una roca ante las olas,
Y suave como el tisú que te acaricia toda.
Maldito el tiempo que no te trajo antes, mujer;
Y aquel instante que de ti me enamoré.
Maldito el calendario que te aparta de mí,
Dejándome sin un pretexto para sonreír.
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