Debilidad

Me queman tus ojos
Porque no es a mí a quien miran,
Me hieren tus manos,
Porque dan su calor a otras ajenas y frías.

Tus brazos me transportan al más profundo abismo,
Cuando no es a mi cuerpo a quien dan su abrigo.
Me hierven las venas, cada vez que estás cerca
Y tengo tanto que decirte, pero mi boca se cierra.

Me acongoja el vacío de tu inquieta presencia,
Cada vez que te hablo, y andas divagando,
Es como hablar con una fugaz estrella,
Tú a kilómetros, aunque estés a mi lado.

Se aumentan mis miedos, cuando alejas la mirada,
Aquella pálida y risueña que me cuelga en la esperanza.
Se congelan todas mis arterias, cuando te quiero decir,
Aquello que tanto ensayo a solas y nunca llegas a oír.

Se enferman los días y las noches sin tu sonreír,
Y en la oscuridad tu sombra me asedia,
mi cama es piedra fría, y no consigo dormir.
Con la idea que quema, de que alguien acaricie tu silueta.

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