Mis letras gritan más fuerte que mi voz

Quizá  la mejor forma que tengo de resumirme  sea escribiendo, dicen que es la forma mas efectiva de desahogo,

Sólo sé que te escribo porque mis letras gritan más fuerte que mi voz,

Porque aprendí a restar el tanto hablar y a sumar el escribirte.
Así fue como todo empezó detrás de unas letras… tú y yo.  
Los días fueron pasando y tú incluyéndote más a mi vida, a mis pensamientos,
sumándole sueños a mi futuro, y haciendo de mi presente el más bonito y acogedor de todos los presentes.
Y yo fui colándome en tu presente, en tus miradas, y en tu familia.
Contigo no sólo hallé la compañía que necesitaba, sino hallé la mejor de las compañías… tu tierno corazón. Y mientras los días pasaban… me abrigaste el alma y me acurruqué a tus brazos, tanto que me acostumbré… y ahí decidí quedarme.

Tú me aceptaste con mi orgullo, con mis miedos, con la pobreza de amor que había en mí... pero sobretodo con mis arjonadas, que se asomaban entre un si y un no. Y yo te acepte con tu ternura, con tu inquietud, con tu amor a los perros y tus pequeños defectos que no contaminan el cielo que eres. Te acepté con los brazos abiertos, y te ofrecí lo poco que tenía, un corazón con ganas de abrazar a un sólo alguien que sepa valorarlo… ese alguien que tenía tus medidas... incluso antes de que aparecieras a mi vida. 
Y los días siguieron pasando, y cuando miré  al espejo… era otro, la melancolía que me dejaron las ausencias pasadas, las ahogaste con tus miradas, las llevaste al más profundo de los mares y me salvaste. Yo que me subyugaba a la soledad, tú y las más acertadas de todas las casualidades… la ahuyentaron de mí. 
Y me aferré más y más a verte, a sentirte,  O tan siquiera a pensarte. Los días tomaban tu forma y tu color, las ausencias y depresiones se hicieron rastros del pasado, y aunque el miedo intentaba recuperar territorio, con tu prudencia y tu paciencia, hiciste  más que mil armas nocivas. Ya no sólo te incluiste en todo  lo que hacía o dejaba de hacer... sino que te adheriste a mí, como una roca a otra roca… y mi felicidad se anchó, se vistió de ti por las mañanas y por las noches dormía en tus brazos. 
Esta felicidad sin rastros de caducidad,. 
Esta felicidad del alma cuando te veo llegas, 
Esta felicidad de mis manos cuando te rosan, 
Esta felicidad de palabras escritas en versos, de miradas tiernas y dulce sonrisa.
Esta felicidad de estar contigo, sin leyes ni principios con finales incrustados. 

Esta bonita felicidad que lleva tu nombre por sus cuatro lados, la misma felicidad que nace de ti, de tu alma blanca, de tu sencillez tranquila como árbol al lado de la rivera.
Felicidad de lágrimas que brotan de tanto sonreír, inexplicable como nuestra casualidad. Nuestra casualidad que te llevo a mi presente, y que me trajo a tus brazos. Bendita casualidad de cielo cristalino, como río virgen, no contaminable.

Y los días pasan... vienen las semanas y otro mes se asoma… y estás aquí, en mis pensamientos, aunque tu cuerpo esté  en otro lado. Y ahí contigo está mi alma, mientras aquí mi corazón y mis manos te escriben estas palabras en letras, que te pertenecen porque nacen para ti… sólo para ti y nadie más... Porque mis letras y yo, somos voluntariamente e inevitablemente tuyos…

TE AMO ESTE MES MÁS QUE EL ANTERIOR.!!

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