El primer amor


Lucas Tenía 14 años, cruzaba el segundo grado en la secundaria de una 
escuela de Villa El Salvador. Un adolescente con sueños de superhéroe, tímido 
al hablar, pero dócil de hacer amigos, de apariencia delgada y sin mucho 
atractivo para las muchachas de su entorno.
Transcurría el medio año escolar entre el mes de junio y julio, una tarde 
cualquiera como la casualidad lo amerita. Él con su uniforme escolar pantalón 
negro y camisa manga corta blanca, caminaba como de costumbre por los 
pasadizos del pabellón donde quedaba su salón, mirando a todas partes, 
buscando disimulado, la mirada de Andrea, una chica mediana de estatura 16 
años que cruzaba el mismo grado que él, pero en otro salón. Él desde hace 
meses atrás ya la había rondado con la mirada, ya se había averiguado su 
nombre completo, donde vivía y si tenía o no enamorado. Él sospechaba que 
ella olía sus intenciones, con cada mirada que le lanzaba a través de la 
ventana de su salón que daba justo al a par del suyo. Ese día mientras él 
andaba buscándola con los ojos, traía en el bolsillo derecho del pantalón un 
carta de amor, que noches anteriores había escrito para dárselo y en donde se 
declaraba a través de un poema.
En el recreo paso una y otra vez por su lado, pero no se animó a dárselo, al día
siguiente hizo lo mismo, y así continuamente una semana. Hasta que decidido 
a enfrentar sus nervios decidió esperarla a la salida.
Era viernes ese día, él en portón, esperando por ella, los alumnos salían rumbo 
a casa, eran al promediar un poco mas del medio día. Algunos alumnos salían 
conversando, otros jugando y observándolo. 
Luego de media hora de espera, ella se asomó, entre tantas miradas, él pudo 
percibirla desde lejos. Su corazón empezó a acelerase, dudó, quiso irse, ganas 
no le faltaban. Pero supo que si no se atrevía hablar con ella, jamás lo haría. 
Así que esperó que se acercara, ella salía junto a dos de sus compañeras. 
Cuando paso por su lado lo miró, él hizo lo mismo, pero se quedó mudo, sin 
saber que decir, y al verla alejarse, él sólo atinó a decir su nombre en voz alta,
Sus nervios pataleaban su cuerpo, pero ahí seguía, ella volteo, y él fue a su 
alcance, sus amigas se despidieron de ellos y los dejaron solos.
Él intentando decir una sola palabra de las que había ensayado. Pero estaba 
ahí, frente a ella, una que otra incoherencia salió de su boca, ambos rieron, 
Lucas atinó a sacar el papel arrugado que cargaba consigo una semana atrás, 
se lo dio sin decir más. Y se fue sin despedirse. Pasaron las semanas y él 
había dejado atrás ese incidente, tenía tanta vergüenza de su comportamiento 
que no se atrevía a volver a acercarse a ella.
Un martes, luego de dos semanas las amigas de Andrea se acercaron a él, 
para entregarle un sobre, Lucas sospechó por un segundo que Andrea no tenía 
la valentía de devolverle la carta que él le había dado y por esa razón había
mando a sus amigas a devolvérselo, Lucas no abrió el sobre hasta que llegó a 
su casa.
Era un poema, donde Andrea había respondido el mensaje que él le había
dado. 
En la misiva Andrea le cuestionaba la razón de porqué él se había alejado.
Ese día mientras Lucas terminaba de leer la carta, soñaba… nunca antes nadie 
le había correspondido de esa forma, nunca nadie le había escrito un poema 
de amor, él se había acostumbrado a ser quien siempre lo haga, cuando se 
enamoraba.
Pero esta vez era diferente, releyó más de una vez durante todo el día las 
letras de Andrea,
No podía creerlo… era amor, el decidió bautizarlo así
Al día siguiente Lucas buscó a Andrea en la hora del recreo. Nuevamente 
ambos chiquillos estaban frente a frente, titubeando sin razón, ambos rozando 
la cursilería de sonreír sin saber porqué. 
Hasta que él rompió el silencio, la 
abrazó y mientras la abrazaba tartamudeaba las palabras que sonaban a:
quie-eres ser mi enamo-ra-da. Ella afirmando con la cabeza dijo sí.
Desde ese día se hicieron dueños de todos los recreos y las medias horas 
después de las salidas, solían hablar de todo, se abrazaban y decían lo que 
sentían, para luego seguir contándose todo lo que sucedía. 
Pasaron dos meses y Lucas no se atrevía a besarla, y es que no sabia como, 
nunca había besado a nadie, y ella sólo le miraba y le abrazaba fuerte cuando 
él lo intentaba.
Él se propuso besarla y para eso, en casa por las tares ensayaba con una 
naranja, simulando que seria los labios de su primer amor.
Luego de unas semanas de ensayo, caí miércoles, Lucas acompañaba como 
todos los días a Andrea hasta su casa, a una esquina antes de llegar, ambos 
de detuvieron, él la abrazo y con sus labios busco la boca de ella, ella le seguía 
el ritmo. Cuando estaban a punto de rozar sus labios, sus narices chocaron y 
ambos se separaron al instante. 
Desde esa fecha ninguno de los dos intentó acercarse con un beso al otro. 
Así pasaron otros dos meses, llegaba el fin de año y él seguía muy enamorado 
de Andrea, pero Andrea había ido tomando una distancia paulatinamente.
Un viernes de salida del colegio Lucas le consultó qué le ocurría, y ella sin mas 
decir, y a quemarropa, le confesó que había vuelto con su ex, y que lo había 
usado para olvidarlo, pero al no conseguirlo, regresó con él.
Lucas no asimiló todo lo que ocurría en esa tarde, sólo corrió, sin decir más
palabras con dirección a su casa. Pasaron días llorando, semanas. Y cuando él 
aprendía asimilarlo todo, ella lo irrumpió una tarde en la salida, él no quiso 
hablar, ella le insistió. Lucas la escuchó, ella decía que le perdonara, que lo 
quería y que no sabía que ella había sido la primera enamorada de él, le pidió 
que regresaran, Lucas le restregó en la cara una y otra vez que ya no sentía 
nada por ella, pero Andrea aun estaba ahí insistiéndole. Lucas accedió 
advirtiéndole que él ya no volvería quererla de la misma forma que antes, y así 
fue, él se alejo de ella, se escondía para no verla. Llegó el fin de año y nunca 
más supo de ella. Ella al año siguiente ya no estudiaba en ese colegio, por lo 
que Lucas escuchó ella había decidido irse a Pucallpa de donde era. Él siguió 
su vida.

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