Amores Extraños
-Julián quiero confesarte que no sé que sucede conmigo, pienso en ti al por
mayor, y esto que siento… se va haciendo más grande…
Julián recibía un mensaje de texto a su bandeja de entrada de alguien que le
confesaba lo que sentía por él. Él pensó que sería un error, vio el número de
quien lo recibía, y se le hizo familiar. Aun las dudas lo rondaban, Era Leo su
compañero de claces en el instituto. por lo que respondió:
-Qué te sucede Leo porqué me escribes así, te has confundido, verdad? Ni
bien mando el mensaje su bandeja recibió otro
-Sí loco, es una broma, jajaja sólo así me harías caso en responder-
- Ahh ok me asusté, entonces todo está bien, ok bye- escribió respondiendo
Julián al ultimo mensaje.
Pasaron los días, de mañana en el instituto a encontrarse con Leo se hablaban
normalmente, Julián había decidido no darle importancia al incidente del
mensaje. En casa unas semanas después volvió a recibir un mensaje similar
de la misma persona:
-Quiero que sepas que sí, todo es verdad, siento, que te quiero y no puedo
callarlo, Te miro siempre en el salón de clases,
conversamos de todo y me tengo que resignar sólo a eso.
Julián quedó pasmado por el mensaje, decidió no responder, no sabía cómo
hacerlo, pero estaba decidido a enfrentar a Leo. Al día siguiente, no pudo
concretar el enfrentamiento. Intento alejarse de esa persona, pero, mientras él
se alejaba, la otra persona hacia de todo para acercarse a él, era inevitable
para Julián alejar a Leo, porque había surgido una fuerte amistad entre ellos,
habían hablado de todo, pues Leo, se fue ganando a pulso y con detalles a
Julián y él no se daba cuenta que era por amor, y lo que era peor, Julián se
había acostumbrado a lo bien que le trataba.
Julián olvido nuevamente el percance de los mensajes que ya se habían hecho
comunes.
Hasta que un día hablando solos, él enfrentó a Leo y le pidió que se alejara.
Esa persona lo hizo, pero al cabo de un tiempo Julián busco entablar
nuevamente una amistad. Y así fue hasta el punto de que todos los días y
noches conversaban, sino era personalmente era a través de mensajes de
textos.
Una noche cualquiera, ambos entre mensajes crearon un juego, que consistía
en confesar sus secretos y fue en esa noche donde Julián no tuvo reparos en
confesar que esta persona había empezado a atraerle, para él fue muy difícil
admitirlo, nunca antes había pasado por una situación igual, pero, se había
acostumbrado a la ternura que ese alguien le ofrecía, y a llenar sus vacios con
los de la otra persona.
Una noche ambos quedaron en encontrarse, y así fue, ambos estaban ahí,
pero esta vez con todas las letras escritas encima,
Las miradas se entrelazaban en vaivén, Julián no se explicaba qué hacía ahí,
pero ahí estaba. Mientras hablaban, Leo lo amarró del cuello con el brazo
derecho y lo besó, Julián no lo detuvo, sino que siguió, ambos se comprendían
al parecer, por un momento, Julián olvidó sus prejuicios y cuando ya estaban
ambos atraídos por el placer, buscaron rincones de lugares oscuros para
besarse una y otra vez. Al final de la noche, se despidieron, y cuando Julián ya
estaba en cama, pensó en todo lo que había pasado, le entraron dos
sentimientos opuestos. El primero, una sensación de ilusión, de una nueva
oportunidad de enamorarse, sin importarle de quien lo hacía; pues, luego de su
última relación con una chava de la que termino tan mal, sólo buscaba a
alguien que lo quisiera, como sentía que Leo lo hacía. Y la segunda sensación
que le vino, fue una mezcla de culpa y de repulsión, se preguntaba cómo pudo
hacer eso, todo el mundo lo condenaría incluso su conciencia.
Pasaron los días y los juegos eróticos de los mensajes se habían vuelto
realidad, vino el primer encuentro sexual y luego el siguiente y así, Y cuando ya
las relaciones sexuales eran rutinarias, la vergüenza de sí mismo, se había ido
diluyendo.
Cada vez había más curiosidad, ambos se dieron al placer, besándose en
todas partes incluso en los baños del instituto donde estudiaban, no había
espacio donde no expresaban su pasión. Luego la pasión y los besos fueron
convirtiéndose para él en algo mas que placer, sabia que la otra persona
estaba enamorada de él, pero Julián no quería aceptar que él también se había
enamorado, por lo que hubieron días en los que trataba mal a Leo, con el fin de
que se alejara, para dejar de hacerle daño con sus dudas.
Ambos no tenían una relación formal, pero disfrutaban lo que sentían, aunque
ese alguien que tanto quería a Julián estaba saliendo dañado por las
inconstancias emocionales que Julián demostraba siempre, y por más de que
Julián sabía que su actitud dañaba ala otra persona, no le tomaba importancia.
Hasta que en uno de esos días en que su orgullo lo dominó, tomó la decisión
de alejar a Leo de su vida, creyendo que ese le rogaría como estaba
acostumbrado, pero esta vez no fue así, pasaron las semanas y Julián seguía
con su orgullo esperando el ruego de aquella persona y al pasar un mes y ver
que no se daba, Julián decidió buscarlo, pedirle perdón, pues en el tiempo en
que estuvo lejos se dio cuenta lo enamorado que estaba de Leo, que ahora
tenía muchas heridas acumuladas que producían orgullo.
Julián intentó mil formas para acercarse, pero la indiferencia de Leo no cedía.
Una mañana saliendo del instituto, Julián le suplicó con lágrimas que lo
escuchara, que lo quería demasiado, pero Leo solo atinó a decir que para él
Julián ya estaba muerto.
Julián quedó destrozado y enamorado, comprendiendo lo estúpido que fue,
todo por tomar importancia al que dirán y fue ahí que entendió también, que la
mujer que tanto quería… nunca existió, se había enamorado de un chico como
él, y no aceptar eso provocaba su inconstancia y su lucha interna
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