Miedo afiebrado
Te puedo oler en mis entrañas.
Recorres sin permiso mi sangre y te vuelves yo.
Mi mente ya no me obedece; es esclava tuya.
Febril deseo de estancarme en la nada.
Siento asco, náuseas y frío.
No me reconozco.
Mis manos sudan tu agua; mi voz titubea en tu compás.
Taquicardia, dolor de muela.
Ansiedad en mis ojos rompiendo represas.
Y tú, disfrutando mi debacle.
Miedo afiebrado,
Te pido una tregua para esta muerte lenta, pero segura.
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