La quietud de tus ojos
A MLDG
Permanece el sabor del primer beso en mis labios;
mi mente frecuenta el recuerdo de nuestra primera vez.
Las casualidades tendieron un puente entre nuestros pasos
y, aquella tarde,
aun siendo gigantescamente distantes,
tropezamos en la misma ruta.
Cuántos rostros tuve que ver.
Ay, de mis ojos,
que fingieron tanto brillo para no menguar.
Cuánto llanto tuvieron que purgar
para callar a los fantasmas de ayeres.
Ay, de mis pequeños ojos,
de mirada taciturna y discordante.
Cuánto tuvieron que mudar
para ir a dar a aquel lugar de mala reputación,
donde el viento los empujó por albur
hasta la quietud de tus ojos perdidos,
en cuyo reflejo hallaron
el brillo que antes desgastaron.
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