Anatomía de lo que fuimos
Pasión inyectada,
rompiendo la calma:
avalancha imprudente,
tu mano derecha acompañando la mía.
Labios libidinosos cumpliendo un sacramento.
Dos cuerpos haciéndose un nudo en el alma,
abandonando futuros que ya venían con trampa.
Pieles transpirando sentimientos etéreos,
placeres recalcitrantes
saciándose de noches y días.
Nunca fuimos:
ni dos,
ni uno solo.
Fuimos
el techo de estrellas,
la luna menguante.
También fuimos
las calles y el parque,
la cama húmeda,
gemidos de guerras,
la noche,
la brisa del mar,
el cuadro observando,
la mesa y el sofá,
el sudor y la sal,
las palabras previas,
las copas con vino,
los nervios del azar.
Todo eso fuimos
Todo eso que perdimos.
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