En verdad te quiero, Aunque suene a lo mas falso que hayas escuchado, Ya no importa convencerte que lo siento. En verdad te quiero, Y es un sentimiento vano hoy que no te tengo. La distancia es el viento que agiganta el fuego, lo escuché tantas veces, y recién lo entiendo. En verdad te quiero, que estaría dispuesto a romperme el ego, que si te lo explico, termino en enredos. En verdad te quiero, aunque no haya tiempo para prender sueños, puedo construirnos un cielo en infierno. En verdad te quiero, y digo en verdad para romper tus dudas, aunque mis palabras hoy no sean la cura. En verdad te quiero, mi pequeña luz de lentes oscuros. Tú mi tierno día, y yo tu verdugo. En verdad te quiero, Aunque me haga daño quererte a lo loco, de este único modo y al margen de todos… En verdad te quiero .
Ansiedad. Sueño. Hambre de historias que se repiten en mi cabeza. Párpados adormecidos que no se cierran. Otra noche que se hizo día en mis ojos. Mi cerebro teje telarañas interminables: posibilidades de todo, dolor, espasmos, muerte. Y el nombre de alguien, como un sonido que rechina en lo enmudecido de mis sentidos. Ese nombre, dueño de mi ansiedad, de mi sueño, del hambre de mis párpados, de esta noche, de mi cerebro desprendido de la realidad, de las telarañas del dolor, de los espasmos y de mi muerte cada noche en el insomnio que te nombra.
Te miro con tu camisita celeste floreada y esa tacita roja entre las manos. Me miras desde la foto con tus ojitos cafés, que aún no conocen las lágrimas de amor ni saben quién soy, pero ya guardan ausencias cristalizadas. Te miro y me miras. Tu sonrisa de escena, abierta y luminosa, quedó suspendida en ese instante, como si todo fuera perfecto. Tu piel tersa, color canela, todavía no conoce los surcos del tiempo en ese rostro pequeño: las orejas amplias, la nariz de cálida simetría. Tu cabello lacio aún no sospecha que un día llegarán los rizos y, en la adolescencia, la escasez. Te miro desde el celular con estos ojos que fueron tuyos y que han visto tanto que ya se cansaron. Perdóname, pequeño, si ves romperse el hielo del alma en mi mirada. No puedo disimular que han pasado treinta años desde aquella sonrisa.
Comentarios
Publicar un comentario