Piedras en los bolsillos

 Sobrepienso, siento la palpitación del tiempo acelerándose en mis sienes, golpeando mis venas cual pisadas de caballería galopante.

Me veo acorralado; el tiempo me alcanza. Corre más rápido que yo.

Hoy mi cabeza pesa el doble por cada segundo sumando frames a la memoria.

Riachuelos dando de beber a nostalgias muertas que echaron raíces en el depósito del alma.

Una sola alma que carga la conciencia de cien almas en pena.

¡Ay de mi alma! ¡Ay de mí!

Pasaron los diez, los veinte y los treinta, cada vez más lentos, como si llevaran piedras en sus bolsillos. Y no me di cuenta.

¡Ay de mi alma! ¡Ay de mí!

Tantas lunas empañadas por inviernos desalmados que cristalizaron el dolor del frío en mi ser.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Por si lo dudas

Gravedad

El nombre que te nombra