El mar
Soy el mar,
y el destino es ese viento inevitable que agita mis olas y arrastra todo a su paso.
Soy el mar que a veces, en calma, acaricia las rocas…
y otras veces las golpea con furia hasta hacerlas cantar.
Soy el mar que parece infinito, como la soledad;
pero que, igual que ella, también sabe llorar.
Soy ese mar que guarda en sus profundidades criaturas que nadie alcanza a ver desde la superficie,
igual que el alma, escondida dentro de este cuerpo que apenas la contiene.
El mar es el espejo de mi alma:
guardián silencioso de mis secretos,
cómplice de sueños a la deriva
y de sonrisas perdidas
que todavía naufragan entre sus olas.
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