Posdata (letras para quemar)

Me hace daño verte desangrarte y no poder estar ahí para curarnos las heridas.
Me duele pensar que te hundes en el mismo pozo del que antes intentaba rescatarte.

Me duele saber que mis letras, mi ternura y mis canciones
no han sido suficientes para hacerte reaccionar y recordarte quién eres.

Y duele aún más verte abrazar el barro como si en él me encontraras a mí.

Solo quise ser quien consuele tu alma herida,
quien acompañe tu soledad,
quien envenene tus fantasmas y queme tus miedos…
pero no lo entendiste, o no quisiste entenderlo.

Dime… ¿qué juegas conmigo?
Me matas, me revives y me vuelves a matar.

Y yo, perdido de amor por ti, te escribo
aun sabiendo que no entiendes mi forma de amar ni lo que intento decir.

Si pudiera ser mago, desaparecería para siempre,
porque duele vivir cuando se siente que se muere en cada respiro.
Porque duele existir, pero solo para tus olvidos.

¿Acaso ya no recuerdas nuestras miradas?
Nuestras horas escapando de la miseria de una sociedad que nos juzga sin motivo.

Dime por qué te destruyes disfrazando tu agonía con sonrisas,
por qué bebes la última gota de amargura con alcohol,
por qué sigues jugando ese juego absurdo de la soledad.

Pequeño… si alguna vez te lastiman mis palabras, no las escuches.
Porque mis letras, como yo, también terminarán siendo sombra
y alimento del olvido que borra todo lo que quiere.

Y lo más doloroso es que el amor no sabe olvidar.

Tu nombre y tu imagen hicieron nido en mi mente,
y aunque intento resistirme, me doy por vencido.

¿Cómo no rendirme ante ti,
si me diste el milagro de conocer tus secretos,
de ver lo que escondes detrás de la máscara con la que te proteges del mundo?

Incluso sufriendo por ti me siento feliz,
porque sé que vales la pena:
desde la más tierna de tus sonrisas
hasta la lágrima más silenciosa que te guardas.

Pequeña, todos mis sentidos colisionan cuando te sienten cerca… y también cuando estás lejos,
porque dejaste mi corazón lleno de tus recuerdos.

Te amo aunque duelas, aunque no entiendas, aunque te pierdas.
Aunque no escuches mis canciones, aunque te escondas en lo que más rechazo.

Te amo, porque incluso con tus sombras
me enseñaste a respirar otra vez,
a salir de mi caparazón
y entender que todavía podía existir amor
en este mundo que a veces parece tan hostil.

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