Silencio para Tu Voz

Que se calle el ruido de la ciudad,
que el silencio no interrumpa este instante,
porque quiero oír tu susurro al respirar
inyectando alegrías sin hacer preguntas.

Que se apaguen las luces del mundo,
que el sol se detenga por un segundo,
y que los faroles de las avenidas taciturnas
se inclinen ante la luz de tu mirada, que deslumbra.

Que los adoquines no rocen tus pasos al andar,
que ni la arena del mar se atreva a acariciar tu sombra.
Que tu espejo no se enamore de tu reflejo,
que la almohada no bese tu boca ni robe tus sueños.

Déjame ser yo el dueño de tus suspiros cotidianos,
déjame ser el adoquín que acompañe cada uno de tus pasos.

Permite que tu reflejo se impregne en mi mirada,
y que yo pueda ser la almohada
donde tu boca, por fin, descanse enamorada.

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