Confesión
Confieso
Que me vendí a la melancolía,
que me ofrecí a la debacle;
Y que me dejé corroer por lo cuervos.
Confieso
Que antes fui truhan de mediodía,
Que en afán de mi desarme;
jugué a pactos con lo ángeles negros
Ángeles negros del dolor y la tristeza;
mensajeros fantasmales de la ausencia,
Enemigos de la compañía y de la algarabía,
forasteros inquilinos e invisibles que lastiman.
Confieso
Que me amalgame tanto a ellos;
que me creí ser uno más en su fila.
Y en mi locura estrellada de desvelos,
se camufló la calidez de tu sonrisa
Confieso
Que antes de ti, fui de todo un poco,
menos sonrisa, menos abrigo.
Fui silencio y fui olvido,
menos abrazos, menos reposo.
Confieso
Que fue tanta la luz de tu mirada,
que mi iris se cegó unos segundos;
Y fui feliz ese instante en la nada
que dio un giro de 360 grados mi rumbo.
Confieso
Que todo lo escrito antes,
no pensé escribirlo nunca.
Pero confieso, que toda impertinente duda,
Sólo menguó cuando llegaste.