Me voy de tu vida

Ya me voy de tu vida.

Hice de todo para que recordaras lo importante que eres.
Ojalá hayas comprendido aunque sea una mínima parte de mi lenguaje, de todo aquello que intenté decirte incluso cuando callaba.

Me voy porque necesito respirar lejos de este sentimiento que, a veces, pesa demasiado.

Porque quiero volver a encontrarme conmigo mismo, más allá de vivir pensando en alguien más hasta el punto de olvidarme de mí.

Me voy porque tú y yo jamás encontramos espacio en el mismo futuro.
Coincidimos en muchas cosas, pero nunca supimos construir un destino compartido.

Me voy porque necesito reiniciar estos pensamientos cubiertos de nubes grises y desviar todos los caminos que, inevitablemente, terminan llevándome hacia ti.

Y quizá sea lo mejor para ambos:
tú conservarás a alguien que siempre te recordará de una forma bonita,
y yo me quedaré con la tranquilidad de haber sido auténtico contigo.

Hoy ya no quiero pertenecerle a nadie.
Quiero aprender a ser solamente mío, aunque suene egoísta.
Necesito alejarme de estas emociones que llegaron sin permiso y que terminaron ocupándolo todo.

Me llevo mis dramas, mis celos, mi poesía, mi inspiración…
y los guardaré en ese rincón del alma al que muy pocas personas han logrado entrar.

Y sinceramente espero que nadie vuelva a despertarme lo mismo por un largo tiempo.
Aunque digo “espero” porque me conozco:
soy tan intenso y tan necio, que a veces basta un poco de ternura para que mi corazón confunda compañía con amor.

Por ahora quiero jugar a no ser de nadie.
Solo mío.

Por eso me voy de tu vida, igual que llegué: de la nada.
Y sé que vas a respetar mi decisión; esa siempre fue tu más cruel y silenciosa virtud.

Solo te pediría algo:
no me escribas por un tiempo.
El suficiente para entender que esta vez no habrá regreso.

Porque hoy no sé cómo mantener contacto con alguien por quien todavía siento algo.
Todo termina llevándome de vuelta a lo mismo, a esta ruleta rusa emocional de la que ambos nos volvimos adictos.

Así que me voy de tu vida de manera definitiva.
Tú sigue la tuya, como siempre.
Y yo intentaré reconstruir la mía.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Por si lo dudas

El nombre que te nombra

Fotografía