Quién eres

Paseando por la calle de la vida, tropecé con un mendigo,
Que pedía a voz rasgada que lo ayude, pues se encontraba herido,
Y decía con desdicha en sus labios temblorosos
Que el orgullo era culpable de sus días en sollozos.

Mientras lo escuchaba atento se me hacía familiar,
Sus ojos me reflejaban su drama tan peculiar,
Me contaba que lo echaron de casa sin razón
Y que al procurar tornar no halló mas u hogar.

“nadie quiso ayudarme” decía a baja voz;
Me veían, se alejaban o intentaban asfixiarme,
Otros solo huían diciendo “quién podrá salvarte”
Así pasé años buscando causa a mi siniestro.

Me quedé estupefacto al oír narrar su historia,
Y le dije “quién eres tú, para tanto sufrimiento”
Me contó: es mi destino, pues mi nombre es realidad”
Ahí pude entender el porque el susodicho se me hacía familiar.

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