Verdades inconclusas

Las letras se diluyen, se enredan
amalgamándose a mis huesos putrefactos,
mientras corroen todo lo que sea vida.
y yo sin hacer nada,
observador de mi debacle repentina.

El intento respirar por unos cuantos segundos,
y la ironía me escupe interrumpiendo lo ilusorio,
y me río de mí mismo en éste cono de abismo,
en esta danza incoherente de ángeles caídos.

Sólo yo y lo inverosímil de mi verdad,
yo y la simetría de mis colores grises.
Yo y mi soledad, yo y nadie susurrando,
Solo el ruido de los demás, que suena a nada.

Es aquí donde nunca soñé llegar a parar,
donde escasean los pretextos para la libertad.
Donde rimar ternura con tortura es legal
Es esta cuenta regresiva de mi reloj sin manecillas.

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